miércoles, 2 de febrero de 2011

DEL MONOCULTIVO AGRÍCOLA A LOS SISTEMAS AGROFORESTALES

¿Son sustentables los agroecosistemas de la Argentina?

Antes que ahora me preocupé del avance del monocultivo en: “Qué y dónde sembrar”,
en “Las rotaciones ejes de la sostenibilidad”,
y en “La seguridad ambiental y los fertilizantes”,

La soja no es mala, lo que no es adecuado es su manejo. Su evolución fue exponencial porque conviene al Estado (doy por entendido que no es lo mismo que el Gobierno) por los ingresos fiscales y a muchos productores por su buen precio actual,  bajo costo de implantación y por el conveniente paquete tecnológico que incluye la siembra directa y la buena genética que hace posible excelentes rendimientos. Hasta allí todo bien, pasemos entonces a lo que puede y debe mejorarse.

El rastrojo de la soja se descompone demasiado rápido en el suelo, al contrario de lo que sucede con los cereales, sobre todo con el maíz más rico en celulosa y por lo tanto con mejor (el doble) relación carbono: nitrógeno. La falta de rotaciones compromete la fertilidad y lleva a una disminución de la materia orgánica del suelo. En la medida que los cultivos se extiendan a regiones más marginales, avanzando sobre tierras con mayor aptitud ganadera y boscosa, el deterioro ambiental es mayor.

Entonces, mejor que el monocultivo es la rotación de cultivos agrícolas y mejor aún es la integración de ciclos agrícolas con ganaderos y los sistemas agroforestales. Esos últimos no sólo implican las clásicas cortinas rompevientos tan conocidas en las regiones de regadío y protectoras de cultivos y del ganado. Los montes de reparo y los cultivos intercalares incorporan de forma conveniente a la forestación. El mal y continuo uso de herbicidas en los cultivos de soja, me refiero al glifosato, pueden ocasionar graves daños cuando deriva con el viento y causa muerte de árboles que individuales o integrando montes de reparo son de gran valor para la ganadería y se vinculan con el bienestar animal y con su mayor producción.

Como un capítulo que merece su atención individual, se encuentran los Sistemas Silvopastoriles (SSP) que, representan una modalidad de uso de la tierra donde coexisten interacciones ambientales, económicas y sociales entre los componentes arbóreos, forrajeros, ganaderos, suelos, ambiente y humanos, bajo un manejo sustentable (Cameron et al,1994).

Las ventajas de los SSP pueden sintetizarse por la protección y en enriquecimiento que brindan al suelo evitando la erosión hídrica y eólica, enriqueciendo su contenido en materia orgánica y otros nutrientes. El suelo con una mejor estructura, así como el microclima creado por los árboles favorece el crecimiento de pastos y forrajes. Por otro lado, los animales encuentran un mejor ambiente, pastorean un período más prolongado por día, que redunda en mayor producción de carne y leche. Desde ya que la rentabilidad de los campos mejora al sumar la producción forestal a la ganadera.


Rafael R. Sirvén
rrsirven@gmail.com

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